Un día más comienza deseando que se acabe. Odio las fechas "importantes", cumpleaños, santos, navidades, aniversarios...
Me halaga que os acordéis de mí, es agradable saber que alguien piensa en ti y recuerda las fechas más señaladas, por vosotros sigo aquí y me esfuerzo en esbozar una sonrisa. Pero también me produce una inmensa tristeza el darme cuenta de lo poco que valgo y que no merezco nada. Es en estos días cuando haces un repaso más exhaustivo de tu vida, cuando miras el futuro y no ves nada, sólo soledad, sufrimiento, vacío y angustia. Y si encima lo aderezas con fiebre, el resultado es catastrófico.
jueves, 17 de diciembre de 2009
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